—HISTORIAS Y SUCESOS—
GOLPE MILITAR DEL GENERAL
ROJAS PINILLA
“El 13 de junio tiene 2.600 días”, se podría decir, parafraseando lo que
escribió Abelardo Forero Benavides sobre el 20 de julio. La llegada del
Ejército al poder hace 67 años no fue un hecho fortuito ni el fruto exclusivo
de una decisión del general Gustavo Rojas Pinilla, sino el efecto de una serie
de sucesos que volvieron un infierno la vida colombiana a mediados del siglo
pasado.
Los 2.600 días se pueden contar en forma aproximada desde el 5 de mayo
de 1946, cuando la división liberal facilitó la elección de Mariano Ospina
Pérez y el presidente conservador quedó enfrentado a un Congreso dominado por
la oposición. Después, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de
1948, escaló la lucha entre los partidos al nivel de una guerra civil.
Hasta entonces las contiendas políticas se habían librado de forma
civilizada, aunque con los tropiezos naturales en una sociedad atrasada. Eran
usuales las mutuas acusaciones de fraude electoral, pero prevalecía el sistema
democrático, fortalecido desde 1930 con la implantación de la cédula de
ciudadanía y el cociente electoral para garantizar los derechos de las
minorías, y la prohibición de intervenir en política a los militares y los
funcionarios públicos.
El sistema había pasado la prueba dos años antes del 9 de abril con el
traspaso pacífico del poder del liberal Alberto Lleras Camargo al nuevo
mandatario conservador. Pero con un mapa político puesto patas arriba y con el
estallido de la violencia iba a exhibir su fragilidad.
Hegemonía conservadora
La llegada de Ospina Pérez a la presidencia envalentonó al sector más
radical de su partido y agudizó la hostilidad hacia los liberales, sobre todo
en los departamentos donde habían obtenido mayorías en las elecciones
legislativas.
Ante la indiferencia o con la complicidad de las autoridades, las
amenazas y agresiones empujaron al éxodo a poblaciones enteras.
La violencia llegó al recinto del Congreso el 8 de
septiembre de 1949. En un tiroteo en la Cámara de Representantes fue muerto a
bala el liberal Gustavo Jiménez, y su colega Jorge Soto del Corral sufrió una
herida que lo dejó postrado hasta su muerte.
La mayoría liberal intentó entonces iniciar un
juicio político a Ospina Pérez y este respondió decretando el estado de sitio y
cerrando el Congreso, las Asambleas y los Concejos por primera vez en la
historia. Además, prohibió las manifestaciones públicas y estableció la censura
de la prensa y de las comunicaciones.
La llegada de Ospina Pérez a la presidencia
envalentonó al sector más radical de su partido
Con el país sometido a la hegemonía conservadora,
la pugna aumentó a medida que se aproximaba el 27 de noviembre de 1949, fecha
fijada por el Congreso antes de su clausura para elegir al sucesor de Ospina
Pérez. Ese día Laureano Gómez fue elegido sin oposición.
El Partido Liberal, que había ganado todas las elecciones desde 1930, se abstuvo por la falta de garantías, demostrada dos días antes de los comicios cuando la Policía atacó en la plazuela de Bavaria en Bogotá un desfile encabezado por Darío Echandía, a quien los liberales habían querido postular como su candidato presidencial, y fueron muertos su hermano Vicente y tres acompañantes.
Régimen de terror
La elección de Laureano Gómez empeoró la situación.
La persecución contra los liberales llevó a los jefes y parlamentarios del
partido, encabezados por Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos y Echandía, a
denunciar en una carta abierta la existencia de “un régimen de terror
organizado y sistemático no conocido en Colombia desde la época del Pacificador
español don Pablo Morillo”.
La represión encontró una respuesta más radical en
el campo, al formarse varios frentes guerrilleros liberales que empezaron a
combatir al Ejército en el Tolima, Sumapaz y los Llanos Orientales. Nada de
esto impidió a Gómez emprender la fundación de la República Conservadora.
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Los cimientos fueron la integración de un Congreso
homogéneo y una Asamblea Nacional Constituyente (Anac) para adoptar una
Constitución copiada de la de Francisco Franco en España.
Gómez no perfeccionó el proyecto porque 15 meses
después de asumir la presidencia sufrió un ataque cardíaco que lo obligó a
tomar una licencia y entregó el poder al Designado Roberto Urdaneta Arbeláez,
quien integró la Anac exclusivamente con conservadores.
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En el interinato de Urdaneta aumentó la violencia.
El 6 de septiembre de 1952 se llegó al extremo de incendiar los dos principales
diarios liberales, las residencias de López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo y
las oficinas de la Dirección Nacional Liberal.
El pretexto fue la muerte de cuatro policías en el
Tolima, atribuida a guerrilleros liberales. Tras su entierro en Bogotá, se
lanzaron los ataques sin que la Policía y el Ejército intervinieran a pesar de
los pedidos de auxilio.
Desenlace inevitable
Lo que sorprende al rebobinar la historia es que
una situación tan anormal se prolongara hasta 1953, cuando Rojas Pinilla se
tomó el poder. El general había llegado al comando de las Fuerzas Armadas con
el apoyo del sector conservador que dirigía Ospina Pérez, en cuyo gabinete
ocupó el ministerio de Correos y Telégrafos.
Por su cercanía a Ospina no era visto con simpatía
por el otro sector, dirigido por Laureano Gómez. Este cruce de sentimientos
estuvo en el meollo de la crisis.
La oposición de Gómez a la intención de Ospina
Pérez de aspirar de nuevo a la presidencia en 1954 abrió el campo a quienes
buscaban un cambio por la vía militar.
Lo que sorprende al rebobinar la historia es que
una situación tan anormal se prolongara hasta 1953
Con el beneplácito de Ospina y la complacencia de
los liberales, las invitaciones al golpe llegaron hasta el alto mando militar y
prendieron las alarmas en el entorno presidencial.
Urdaneta intentó sustituir a Rojas en el comando de
las Fuerzas Armadas y alejarlo del país, primero al asignarle la representación
de Colombia en la Junta Interamericana de Defensa y luego al enviarlo a varias
misiones en Japón, Corea, Estados Unidos y Alemania.
Esta última se frustró el 17 de abril cuando Rojas
se disponía a subir la escalerilla del avión en el aeropuerto de Techo y un
grupo de oficiales que lo rodeaba le advirtió que el Gobierno lo iba a retirar
del Ejército. Al desistir del viaje, las gorras militares lanzadas al aire
taparon el sol en la cara sonriente del general.
El 14 de julio de 1953 fue el desfile frente al
Palacio, para celebrar la caída del gobierno presidido por Roberto Urdaneta
Arbelaez
Las puntadas finales
Un mes más tarde, el 22 de mayo, Rojas destapó sus
cartas al ofrecerle un banquete a Urdaneta en la Escuela Militar de Cadetes y
manifestarle públicamente su adhesión. Aquel día quedó sellada la suerte de
Laureano Gómez. Solo faltaban las puntadas finales para el golpe y estas se
tejieron en el recinto presidencial.
A principios de junio, Gómez halló un motivo para
destituir al general, cuando el industrial Felipe Echavarría fue arrestado por
el servicio secreto del Ejército, acusado de introducir armas al país, y
trascendió que había sido sometido a torturas, entre ellas la de sentarlo en un
bloque de hielo.
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En la mañana del sábado 13, Gómez le ordenó a
Urdaneta que decretara la destitución, pero este le sugirió que reasumiera la
presidencia y la decretara él mismo.
El fantasma de Laureano Gómez no había abandonado
el Palacio en los meses de su licencia médica y por esto la guardia de la casa
presidencial se sorprendió al verlo
llegar en carne y hueso a las 10:30 de la mañana de
aquel sábado.
Subió al despacho, reasumió el poder y ordenó
preparar el decreto de destitución que Pabón Núñez, su ministro de Guerra, se
negó a firmar. Entonces destituyó a Pabón, lo reemplazó con Jorge Leyva, quien
sí lo firmó, y abandonó el Palacio. Después se supo que se había ido a hornear
pandeyucas en la casa de su consuegro Julio Escobar.
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Rojas Pinilla, entre tanto, seguía la situación
desde su finca en Melgar. Al ser informado de lo que ocurría regresó a Bogotá.
A las 4 de la tarde llegó al Batallón Caldas, que estaba bajo el mando del
coronel Rafael Navas Pardo.
Allí también acudió Leyva con la intención de que
las tropas lo reconocieran y se llevó la sorpresa de que ya no era ministro de
Guerra. Los militares solo recibían órdenes de Rojas Pinilla.
Ingreso triunfal
A las 6:30, con un séquito de altos oficiales,
Rojas ingresó triunfante a la sede presidencial. Ofreció su respaldo a Urdaneta
para que reasumiera la presidencia, pero este dijo que solo lo haría si el
presidente titular renunciaba. Gómez no apareció, y entre tanto los salones del
Palacio se llenaron de militares y políticos, encabezados por Ospina Pérez.
El golpe se daba por hecho. Solo faltaba que Rojas
anunciara su decisión. Ante esto, según su propia versión, Pabón Núñez acudió
al despacho donde estaban Ospina y Urdaneta y les dijo que Rojas acababa de
asumir la presidencia.
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Convertido en la mano derecha del general, Pabón
escribió el discurso que un país expectante escuchó a las 10 de la noche por la
Radiodifusora Nacional, en el que Rojas pronunció las célebres palabras: “No
más sangre, no más depredaciones en nombre de ningún partido político. No más
rencillas entre los hijos de la misma Colombia inmortal”.
Cinco días después, la Anac, presidida por Ospina
Pérez, legitimó el mandato de Rojas. Echandía, interpretando a los liberales,
celebró la toma del poder por los militares como un “golpe de opinión”. Pero la
luna de miel no duró mucho.
Rojas no levantó el estado de sitio y mantuvo la
censura de prensa. Después clausuró
No reconcilió a los colombianos ni logró la paz.
Decepcionó las esperanzas de quienes vieron su ascenso al poder como un paso
hacia la restauración democrática y luego asistieron a su transformación en el
dictador que hizo de esa coyuntura histórica una gran oportunidad perdida.
Video
Actividad
En el siguiente link vas a encontrar la sopa de letras sobre el tema General Rojas Pinilla Crucigrama
Referencias
Autor: Casa Tiempo
Título del artículo: El ‘golpe de opinión’ que decepcionó a Colombia
Título de la página: El Tiempo
URL:
https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/dictadura-de-rojas-pinilla-golpe-de-opinion-que-decepciono-a-colombia-506522<
